jueves, 30 de abril de 2020

EDUCACIÓN EN TIEMPOS DE COVID



Estos días han sido un verdadero caos en mi vida, claro, también me han dado muchas experiencias de las cuales he aprendido mucho, por ejemplo:
Al inicio de la cuarentena me sentía muy presionada por entregar mis actividades a tiempo, no sabía cómo mantener el orden y la calma, aún no me podía organizar con mis trabajos.
Y ni hablar de classroom, esta maldita plataforma que antes no era ni tomada en cuenta y ahora está en el top #1 de aplicaciones descargadas. Sí, ayudan a fortalecer nuestro aprendizaje pero también ayuda mucho a estresarnos demasiado. Un verdadero dilema.

En el periodo de “vacaciones”, me mantuve muy ocupada, nunca tuve un minuto de descanso, ¿por qué?, muy sencillo, estuve atada al trabajo en casa.
Hacer cubre bocas para contribuir al gran desabasto que se ha visto en el país no es nada fácil. Han sido días de desvelo por la presión de entregar miles de cubre bocas a tiempo. Irónico, ¿verdad?

Pero, no es tan malo como lo he pintado. La convivencia con mi hija ha aumentado, agradezco poder despertar con ella y poderla cuidar todo el día. Antes las clases  presenciales solo me permitían verla medio día, el resto de las tardes me la pasaba haciendo tareas y trabajando.

Este tipo de situaciones me han hecho valorar todo lo que veo tan común y que se han vuelto una rutina; ir a clases, convivir con mis amigos, reírme.
He visto un sin fin de publicaciones en las redes sociales de personas que se la pasan quejando por estar encerrados… débiles. Para mí ha sido bastante normal, nunca salgo y todo esto no es nada.

Volviendo al tema del aprendizaje, no creo que esto sea una manera muy eficiente de educar a miles de alumnos, sin embargo, analizando la situación, hay demasiados cursos en línea, licenciaturas, pos grados… en fin, son muchas posibilidades de aprender. Los alumnos de escuelas presenciales en muchas ocasiones exageramos. Si otras personas pueden hacerlo, ¿por qué nosotros no?

En fin, esta cuarentena nos ha servido para valorar todo el esfuerzo que maestros, papás y muchos servidores públicos hacen para que nosotros podamos asistir a una escuela y superarnos cada día.
Al igual que nos ha hecho valorar la compañía de otras personas que no creíamos que eran necesarias pero que ahora nos hacen falta (sentimentalmente).
Esto pronto pasará y no será más que un recuerdo de aquella pandemia en el que millones de personas murieron a causa de un virus proveniente de China, ¡gracias  una persona que no cocinó bien su murciélago!

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