Estos días han sido un verdadero caos en mi vida, claro, también
me han dado muchas experiencias de las cuales he aprendido mucho, por ejemplo:
Al inicio de la cuarentena me sentía muy presionada por
entregar mis actividades a tiempo, no sabía cómo mantener el orden y la calma,
aún no me podía organizar con mis trabajos.
Y ni hablar de classroom, esta maldita plataforma que antes no
era ni tomada en cuenta y ahora está en el top #1 de aplicaciones descargadas.
Sí, ayudan a fortalecer nuestro aprendizaje pero también ayuda mucho a
estresarnos demasiado. Un verdadero dilema.
En el periodo de “vacaciones”, me mantuve muy ocupada, nunca
tuve un minuto de descanso, ¿por qué?, muy sencillo, estuve atada al trabajo en
casa.
Hacer cubre bocas para contribuir al gran desabasto que se ha
visto en el país no es nada fácil. Han sido días de desvelo por la presión de
entregar miles de cubre bocas a tiempo. Irónico, ¿verdad?
Pero, no es tan malo como lo he pintado. La convivencia con mi
hija ha aumentado, agradezco poder despertar con ella y poderla cuidar todo el
día. Antes las clases presenciales solo
me permitían verla medio día, el resto de las tardes me la pasaba haciendo
tareas y trabajando.
Este tipo de situaciones me han hecho valorar todo lo que veo
tan común y que se han vuelto una rutina; ir a clases, convivir con mis amigos,
reírme.
He visto un sin fin de publicaciones en las redes sociales de
personas que se la pasan quejando por estar encerrados… débiles. Para mí ha
sido bastante normal, nunca salgo y todo esto no es nada.
Volviendo al tema del aprendizaje, no creo que esto sea una
manera muy eficiente de educar a miles de alumnos, sin embargo, analizando la
situación, hay demasiados cursos en línea, licenciaturas, pos grados… en fin,
son muchas posibilidades de aprender. Los alumnos de escuelas presenciales en
muchas ocasiones exageramos. Si otras personas pueden hacerlo, ¿por qué
nosotros no?
En fin, esta cuarentena nos ha servido para valorar todo el
esfuerzo que maestros, papás y muchos servidores públicos hacen para que
nosotros podamos asistir a una escuela y superarnos cada día.
Al igual que nos ha hecho valorar la compañía de otras
personas que no creíamos que eran necesarias pero que ahora nos hacen falta (sentimentalmente).
Esto pronto pasará y no será más que un recuerdo de aquella
pandemia en el que millones de personas murieron a causa de un virus
proveniente de China, ¡gracias una
persona que no cocinó bien su murciélago!

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